¿Cómo funcionan las emociones?

las emocionesAtender a las emociones que nos habitan es muy importante ya que nos aportan una información valiosa acerca de lo que está sucediendo y que quizás no estemos siendo conscientes en ese momento porque aún es demasiado pronto para tener una comprensión para actuar o decidir algo de una manera acertada.

Las emociones surgen de una manera espontánea y expresan de una manera muy clara deseos, impulsos, movimientos y necesidades con los que necesitamos conectarnos y escuchar para ir en una dirección que sea sana y nos proporcione bienestar.  A veces esto que parece simple se complica bastante y perdemos claridad a la hora de detectarlas ya que no siempre la experiencia emocional es algo agradable o nos conecta con algo positivo, aunque esto no signifique que sea algo negativo que tengamos que evitar. Pero, si podemos estar con nuestras emociones sin huir de ellas veremos que son una fuente de información muy rica para orientarnos acerca de las situaciones que estamos viviendo. Como si tuviéramos una brújula que nos indica el camino mejor y nos previene de los peligros para que evitemos caer en situaciones complicadas y tomemos decisiones equivocadas en un estado de confusión y desconexión de lo que nos comunica nuestra experiencia interna a través de las emociones.

El ser humano está conformado de manera tal que puede percibir y procesar la información que proviene desde su interior y desde el exterior para poder situarse y orientarse de una manera adecuada en su realidad y construir una manera de vivir saludable para sí mismo y para su entorno. Sin embargo, a partir de ir perdiendo conexión con nuestra naturaleza por causa de la domesticación que hemos vivido en nuestra infancia por parte de la sociedad, la escuela, nuestras familias, etc hemos ido perdiendo nuestra capacidad de orientación a través de las sensaciones, emociones y pensamientos para ir perdiéndonos en una confusión tan grande que ha complicado mucho nuestras relaciones y nuestra manera de funcionar en el mundo de una forma más amorosa, cuidadosa y feliz. Hemos ido separando nuestras partes creyendo que el cuerpo está desconectado de nuestras emociones y nuestros pensamientos y así es como estamos llenos de contradicciones y bloqueos que nos impiden el avance hacia nuestra realización personal, hacia nuestras metas y la satisfacción de nuestros deseos y necesidades esenciales. Nos encontramos perdidos en nuestra neurosis personal y así es como sufrimos sintiéndonos separados de la naturaleza y de las demás personas.

El pensamiento racional se impuso sobre la conexión con nuestras percepciones y emociones haciendo que no comprendamos cómo utilizar la información que nos proporcionan y gestionarlas de una manera adecuada. Somos como un vehículo de alta gama que está siendo conducido por una persona que no tiene conocimientos suficientes de su funcionamiento, un desperdicio considerando lo que seríamos capaces de lograr si fuéramos conscientes de quiénes somos, de nuestro inmenso valor y potencial.

Por todo esto es necesario que nos sanemos del sufrimiento infantil que hemos vivido en un sistema patriarcal castrante de nuestra esencia y nuestra verdadera naturaleza y que aprendamos a conocernos y a funcionar de una manera menos automática y alienada. Es hora de que nos humanicemos y de que podamos ayudarnos mutuamente a querernos y aceptarnos sin competir, cooperando y abriendo el corazón.

Nuestro mundo emocional ha sido aplastado e incomprendido, a los hombres se les ha dicho que no debían llorar, a las mujeres que sentir rabia no era de señoritas y largos etcéteras que hicieron que nos hundamos en una confusión muy dolorosa.

Gracias a que actualmente es más accesible poder realizar una terapia y es menor el juicio que recae sobre la persona que toma una decisión tan valiente, muchas son las personas que están liberándose de la cárcel del sufrimiento para comenzar a vivir vidas más plenas, conscientes y con un sentido. Esto calma y llena de gozo a quien lo ha podido experimentar. Desde mi experiencia personal puedo decir que debo mi vida al trabajo terapéutico que he realizado movida por mi necesidad de saber quién soy, cómo gestionar las dificultades y de aprender a ser una persona más completa y madura. Para mí la terapia ha sido mi camino de autoconocimiento más profundo, el comienzo de una nueva vida más genuina y conectada, más profunda y rica. Lo que me ha llevado hasta allí fue el enorme sufrimiento que estaba padeciendo y que hoy agradezco porque entiendo el sentido de aquellas vivencias, vistas desde la distancia con la comprensión y aceptación de que eso que en ese momento fue tan duro me ha traído grandes bendiciones. Una de ellas y la más importante, mi acercamiento a la terapia.

Haber podido aprender a tomar contacto con mis emociones sin verme sobrepasada por ellas, sin sentir vergüenza, bien acompañada por un terapeuta sensible, compasivo es lo que me ha permitido abrir mis heridas confiada de que sería bien acogida y esto es lo que me ayudó a sanar. Esto es lo que hago ahora con mis pacientes y me siento gratificada, honrada y agradecida con ellos por su entrega y confianza.

Cada persona se relaciona con sus emociones de manera diferente por eso es necesario saber que no para todos el funcionamiento es igual ni la salida del sufrimiento tiene el mismo camino. Hay personas que tienen que aprender a contenerlas y otras que tienen que dejar de hacerlo y expresarlas, dejarlas salir. Hay quienes viven invadidos por su mundo emocional y esto les impide moverse y hay quienes no pueden moverse por la desconexión en la que se encuentran con respecto a el.

Hay ocasiones en las que nos encontramos perdidos y no nos sentimos actuando en coherencia con lo que somos y nuestra manera de ser y sentir. Nuestras emociones nos orientan y generan que nos movamos y actuemos de determinadas maneras, muchas veces inesperadas y sorprendentes para nosotros mismos. Funcionan como una toma de contacto  con el mundo que nos rodea y cómo nos sentimos con respecto a lo que está pasando. Ellas son las que nos llevan a actuar, las que nos mueven en una dirección que cuando estamos bien está alineada con lo que nos conviene y queremos, sin embargo muchas veces (y más de las que quisiéramos) no es así.

La Gestalt nos ayuda a conocer cómo funcionan las emociones

Como las emociones son las que nos llevan a actuar, es importante conocer cuáles son sus funciones. Aunque el resultado no sea el que creíamos o queríamos desde nuestra mente racional (la mayoría de las veces regida por los condicionamientos del entorno) si conectamos con nuestras emociones de una manera sana, dejando de lado el control y la represión que hacemos sobre ellas, o la manipulación que desde ellas hacemos para conseguir cosas de los demás desde el egoísmo por poner algunos ejemplos, logramos llegar a nuestras verdaderas necesidades y deseos, a lo más esencial de nosotros mismos, aquello que nos trae paz a nosotros y a los demás.

Si logramos ir acercándonos a nuestras emociones sin interrupciones ni desviaciones, ni exageraciones, etc podremos estar más cerca de nuestro yo verdadero.

Quisiera terminar esta nota con una breve descripción del funcionamiento de las emociones básicas:

Miedo: nos ayuda a protegernos de una persona o situación que no es buena para nuestra integridad física, nos alerta sobre peligros que pueden causarnos daño.

Alegría: nos mueve a compartir y relacionarnos, a la curiosidad por la vida y las personas. Nos aporta una mirada positiva sobre nosotros mismos y los demás.

Tristeza: nos lleva a profundizar en nosotros mismos, a la reflexión de lo que no está yendo en la dirección de nuestra esencia. Nos lleva a la necesidad de recogernos y de mantener intimidad con nosotros mismos para que encontremos las respuestas dentro, superemos pérdidas, fracasos y situaciones dolorosas.

Enfado: nos ayuda a proteger nuestro espacio, poner límites ante situaciones dañinas o personas que invaden y no respetan nuestros derechos.

La conexión con nuestras emociones y el camino hacia la toma de conciencia que nos permita reconocer, sostener y gestionarlas adecuadamente nos permitirá superar temas inconclusos y traumas del pasado que seguimos actualizando en nuestro presente para así poder avanzar hacia una vida más feliz y plena.

Verónica Civatti, terapeuta Gestalt en Barcelona (terapia individual, terapia de pareja y terapia familiar)