Testimonios

Depresión

1ºCuando comencé a ir a las sesiones de Terapia Gestalt con Verónica me encontraba en un estado depresivo muy fuerte y que me estaba empezando a asustar mucho. Tenía una gran falta de confianza en mí misma y estaba muy desesperanzada. Mi bloqueo era enorme y no tenía fuerzas para encarar mi día a día, me preocupaba mucho mi situación laboral y cómo podría afectarme este estado en este ámbito, tenía miedo de que me despidieran. A su vez mi pareja estaba comenzando a resentirse por mi apatía y desinterés hacia todo. Poco a poco y gracias a la paciencia y dedicación de Verónica pude comenzar a ver hasta qué punto estaba descuidándome y abandonándome y recreando los malos tratos que sufrí en mi infancia pero ahora haciéndome yo eso a mí misma, boicoteándome fuertemente. Pude ver cuán destructivo era el diálogo interno que mantenía conmigo misma, lleno de reproches, exigencias, juicios. Poco a poco pude comenzar a observar este mecanismo y modificarlo, ser más tolerante y compasiva conmigo y las circunstancias que me tocaron vivir. Poder aceptar e integrar mi pasado ha resultado muy sanador. Sintiendo más amor hacia mi persona, comencé a valorar y ver los logros que he conseguido y recuperar las energías para mis proyectos. En el trabajo se notó de inmediato y mis compañeros y jefes comenzaron a valorarme más, con mi pareja las cosas se fueron relajando y comencé nuevamente a disfrutar de su compañía y estar más presente. Siento que he crecido mucho en este tiempo y me hice responsable de mi parte adulta dejando a un lado el victimismo que tanto daño me hacía. Estoy muy agradecida por el acompañamiento y la calidez de Verónica durante todo este tiempo. M.B

Ansiedad

2º Comencé a ir a las sesiones de Terapia Gestalt con Verónica siguiendo la recomendación de una buena amiga que me dio su teléfono y que había hecho terapia con ella. Para ese entonces sufría crisis de ansiedad y estaba muy paralizado por el miedo. Poco a poco pude ir comprendiendo cómo estaba viendo peligros donde no los había y conectando de dónde me venían esas preocupaciones excesivas sin fundamento. En las sesiones de Terapia Gestalt encontré mi espacio para comprenderme, para observar lo que estaba necesitando realmente y no lo atendía manteniéndome en un estado constante de insatisfacción y fracaso. Pude comenzar a tener una escucha más profunda y adquirir mayor serenidad. Me di cuenta de hasta qué punto me había desconectado totalmente de mi mismo y de la realidad inmediata llenando de fantasmas mi cabeza que me atormentaban enormemente. Estoy mucho más centrado y tranquilo, esto se refleja en mi vida que marcha mucho mejor, ya no vivo ese caos y miedo paralizante, las cosas se fueron poniendo en su lugar gracias a la claridad que tengo ahora para ver los asuntos y sé que cuento con herramientas para afrontar los cambios y retos de la vida sin esa carga de sufrimiento que antes tenía. Ha valido mucho la pena el proceso de Terapia Gestalt de la mano de Verónica. Gracias!
J.G

Duelo

Llegué a la primera sesión de Terapia Gestalt con Verónica con mucha confusión porque mi novio acababa de dejarme sin darme motivos claros. El dolor por la pérdida y la rabia que sentía se entremezclaban intensamente y no podía parar de pensar por qué a mí, la angustia que sentía era inmensa, tenía una opresión en el pecho todo el tiempo y no lograba enfocarme en nada. Verónica me acompañó de una manera muy cercana y a la vez profesional a transitar mis emociones e ir liberando poco a poco los reproches que me estaba haciendo a mí misma y la culpabilidad que sentía por creer que había hecho algo mal y que por eso me habían abandonado. Fue muy duro para mí asumir esta pérdida, pero gracias a la Terapia Gestalt y al acompañamiento de Verónica llegué a aceptar este hecho doloroso y a comprender qué había pasado, dejé de culparme y transité este dolor desde un lugar más consciente que me hizo aprender muchas cosas sobre mí y me ayudó a tener más respeto y amor propios. No fue un proceso fácil pero ahora sé que valió mucho la pena, mi vida ha cambiado para bien y tengo más serenidad y alegría. Mirando hacia atrás me siento muy contenta y afortunada de haber superado este sufrimiento y agradecida por todo lo que profundicé y aprendí de mi misma. G.A.

 

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