El autoconocimiento

el autoconocimiento

La terapia se realiza a través de un proceso y se centra en el autoconocimiento como camino hacia la sanación personal. Poner consciencia en cómo somos para poder conocernos es fundamental para nuestro bienestar y salud a todos los niveles.  A través de este proceso las personas van encontrándose con sus cualidades esenciales, con sus fortalezas, debilidades y con sus patrones de funcionamiento neurótico entre las principales y más importantes cuestiones.

Desde mi trabajo como terapeuta Gestalt en Barcelona acompaño a que los pacientes puedan descubrir lo que verdaderamente están sintiendo y necesitando, lo que está escondido de la luz de la consciencia y, a que puedan conectar y relacionarse mejor con su mundo interior. El autoconocimiento que van adquiriendo a través de este trabajo les permite ser más conscientes de quiénes son, qué desean realmente y estar en paz con sus vidas al poder realizar sus acciones y elecciones con un mayor nivel de consciencia que les evita mucho sufrimiento innecesario.

El autoconocimiento y la conciencia

La neurosis consiste en un estado en el que nos sentimos confusos e identificados con nuestras proyecciones, así es como no estamos en contacto con la realidad y la recortamos viendo de manera parcial. Para la Terapia Gestalt la consciencia es como una luz que enfoca y nos muestra el camino de manera clara y sin autoengaños. La neurosis entonces es un estrechamiento de la consciencia que hace que esta luz que la representa sólo enfoque de manera limitada, muchas veces distorsionada y que  no tenga en cuenta nuestra experiencia y nuestro proceso de manera global.  Mi trabajo consiste en ayudar a que las personas lleguen a tener un mayor nivel de consciencia que amplíe el autoconocimiento que tienen de sí mismas y puedan ir aumentando su capacidad de darse cuenta de cómo operan, cómo proyectan, cómo tergiversan la realidad y se interrumpen constantemente a sí mismas en el camino hacia lo que de verdad quieren conseguir.

Este trabajo, que requiere paciencia y mucha constancia, da como resultado una transformación personal que proporciona un mayor nivel de salud física, emocional y mental. Es importante saber que muchas veces las personas se resisten a realizar este trabajo por miedo a contactar con el dolor, pero desde la Terapia Gestalt contemplamos que esta resistencia, (que en parte es normal y la compartimos todos los seres humanos evitando como sea sentir el dolor), con la ayuda del terapeuta es posible traspasarla y desde ahí descubrimos que el dolor al abordarlo tiene un final y que hasta nos resulta agradable poder liberarlo. En cambio, evitar hablar y ponernos en contacto con nuestro dolor sólo hace que mantengamos la herida y el sufrimiento dentro nuestro trayéndonos cada vez más malestar y problemas. Para explicarlo mejor, si hemos tenido una herida que ha cicatrizado pero que no está bien curada, lo que ha quedado dentro es muy probable que esté en carne viva aunque bien tapado y escondido, o bien puede también estar podrido. Por ejemplo, si hemos padecido un hecho traumático que no hayamos podido abordar en su momento porque no hemos tenido el apoyo ni la contención necesaria. Poder poner esto en palabras, conectarnos emocionalmente con ello, va a tener un efecto sanador y liberador del peso que se ha estado soportando.

El acompañamiento paciente, respetuoso y empático del terapeuta será fundamental para realizar este proceso de sanación en el que el autoconocimiento tiene un papel fundamental. Este trabajo de ampliación de la consciencia consta de diferentes fases y se caracteriza por ser cambiante y tener la capacidad de llevarnos a ver de frente nuestros aspectos más luminosos y los más complicados de nuestro ego.  A su vez nos conduce hacia nuestra interioridad y a replantearnos nuestro sistema de creencias represor adquirido durante nuestra crianza y que nos aleja de nuestra esencia y de nuestra verdadera naturaleza. Para esto, la terapia nos ayuda a tener esa fe necesaria que nos permitirá movernos hacia sitios nuevos y desconocidos, y también herramientas para adentrarnos en esos nuevos espacios a pesar del miedo que esto pueda generarnos. Todo esto resulta fundamental para poder avanzar hacia una vida más rica y plena, sin estos condicionamientos y patrones que nos bloquean el camino hacia la libertad.

Para finalizar, me gustaría decir que la Gestalt nos ayuda a ponernos más en contacto con el presente y nos proporciona herramientas para que podamos utilizar nuestros recursos, potencialidades y dones a la hora de afrontar ya sea los problemas que se nos presentan de manera inevitable a lo largo de nuestra vida y también para ir en busca de aquello que realmente anhelamos desde nuestra esencia.

Verónica Civatti, terapeuta Gestalt en Barcelona (terapia individual, terapia de pareja y terapia familiar)