Terapia de pareja después de vacaciones

terapia-de-parejaEn esta época del año es muy común que las parejas que tienen asuntos pendientes por resolver y que acumulan conflictos dolorosos que no han sido abordadas se enfrenten a una crisis. En estos momentos es muy importante hacer un alto, revisar, reflexionar y gestionar de manera consciente lo que pasa. La terapia de pareja es de gran ayuda para poder transitar estas situaciones con claridad y consciencia.

Acudir a una terapia de pareja es fundamental cuando se ha perdido el bienestar y la alegría haciendo del vínculo compartido un espacio de tensión y malestar donde los patrones de comportamiento que tienen cada uno han ido desgastando la relación hasta desembocar en una crisis que conviene abordar cuanto antes para evitar una ruptura. O, en el caso de que ya sea tarde y alguno de los dos o ambos no quieran continuar juntos, la terapia de pareja es muy eficaz para poder hacer un cierre adecuado y respetuoso.

Durante las vacaciones se manifiestan un mayor nivel de conflictos en las parejas al pasar más tiempo juntos y tener más espacio para compartir que durante el año cuando las actividades cotidianas y el trabajo hacen que no se encuentre momento para abordar y resolver los asuntos pendientes que se van acumulando. Así es como al disminuir el nivel de ocupación emergen las situaciones inconclusas y es necesario estar muy atentos en este momento en el que los desacuerdos, discusiones y el malestar se presentan con más evidencia y no hay más excusas para evadir lo que pasa. Esta crisis, si es gestionada con ayuda terapéutica transitándola de esta manera con consciencia, puede ser muy beneficiosa ya que es una forma de profundizar en la relación y adquirir una mayor comprensión mutua de las necesidades, emociones, sentimientos y frustraciones que cada uno tiene y cómo hacer para encontrar el bienestar y la satisfacción para ambos.

Motivos para acudir a una terapia de pareja

Las crisis de pareja pueden presentarse por diversas causas, por ejemplo el ir arrastrando desde hace mucho tiempo problemas generados por dificultades que se presentan como la falta de motivación en el ámbito profesional por parte de uno de los integrantes de la pareja o de ambos. También puede ocurrir que haya problemas de comunicación y no sepan cómo resolverlos, cosa que es fundamental para una buena relación. Hay otras veces que uno de los dos siente que ha llegado a una fase de su vida en la que tiene que realizar cambios ya que no le encuentra el sentido a su vida y esto repercute directamente sobre su pareja cuando no tendría por qué ser así, simplemente el estado de confusión le ha llevado a sentir malestar y no sabe por dónde empezar. La tendencia más común cuando aparece una crisis personal en uno de los miembros de la pareja es que piensen que se debe a que algo va mal con su compañero/a es por eso que si toma la decisión de  adentrarse en un proceso de terapia puede comenzar a hacer esos movimientos sin dejar que afecten a su relación.

En momentos de crisis pueden darse situaciones muy intensas, discusiones, gritos, emociones que desbordan, a veces y de manera más frecuente de lo que se piensa llegan a haber enfrentamientos que asustan por la carga de agresividad y violencia con los que se expresan. Pero también pueden darse estados de indiferencia, apatía y falta de interés que son igualmente perjudiciales pero menos evidentes que los otros.

Una relación de pareja está conformada por dos personas que se juntan para compartir su vida, convivir, crear un proyecto conjunto, formar una familia, disfrutar de la mutua compañía y muchas cosas más. Ambos tienen una historia personal, han vivido situaciones en el trascurso de sus vidas que les han marcado y dejado heridas que la mayoría de las veces aún siguen abiertas y vibrando. Es así como la vida vuelve a traer situaciones que activan esos dolores para que sean trabajados y así poder sanarlos y cerrarlos cuidadosamente. La pareja suele ser una de las áreas más comunes en las que esas heridas vuelven a presentarse y nos piden atención y que nos ocupemos de sanarlas. Realizar un proceso terapéutico es fundamental para que realmente se cierren esas heridas y se pueda vivir una vida más feliz. Se pueden hacer muchos cambios pero si no hemos profundizado en ellas repetiremos una y otra vez lo mismo, ya sea con una nueva pareja o la vida se encargará de traernos eso que no hemos sanado una y otra vez de diversas formas.

Es importante escuchar el dolor. Cuando en una pareja se van acumulando resentimientos, rencores y quejas hace falta una revisión cuidadosa y paciente de lo que ha ido pasando. Durante las vacaciones, al tener más tiempo, el malestar acumulado se presenta con mayor fuerza ya que no se pueden evadir estos problemas con actividades y trabajo. Uno se reencuentra consigo mismo y con su pareja y hace falta mucha claridad, escucha y calma en estos momentos complicados.

La manera en la que la pareja se va a posicionar ante esta crisis resulta fundamental para no traumatizarse más ni causarse más sufrimiento innecesario. Lo que está ocurriendo es necesario sea abordado con madurez y consciencia. Y, sobre todo poner luz en discernir qué situaciones conflictivas son el reflejo de una dinámica disfuncional de relación y cuáles son generadas por una crisis o momento difícil personal de uno de los dos que esté afectando a ambos. En mis sesiones de terapia de pareja estoy muy atenta a diferenciar cada problema que está viviendo la pareja para poder brindar una ayuda efectiva.

Lo más importante es que cada uno pueda asumir la responsabilidad propia sin echar culpas al otro buscando la manera de mejorar y cambiar aquello que necesita transformarse para salir de ese bucle de malestar y conflicto. Que cada uno pueda reconocer qué le pasa con su satisfacción personal en su vida y si hay cosas que no están yendo como quiere focalizar las energías en emprender acciones que lo lleven a otros resultados en vez de llevar esas frustraciones personales a su relación. Es fácil que esto se mezcle y confunda por eso la terapia ayuda muchísimo a discernir lo que sí corresponde al malestar generado por la pareja y sus problemas y lo que tiene que ver con la vida personal de cada uno.

Poner atención en cómo mejorar la comunicación es importante, abrir el diálogo dejando de lado lo que se presupone del otro dado que todas las personas cambiamos y evolucionamos y normalmente las parejas creen conocer ya cómo es su compañero/a y comotene el error de no actualizarse. Ver con ojos nuevos al otro, abrir espacios de conversación para escuchar qué necesita, qué piensa y siente acerca de las cosas hará que aumente la empatía mutua y la sensación de amistad e interés entre ambos. Compartir desde el respeto sin imponer el propio criterio sino respetando las sensaciones, emociones y creencias del otro sin entrar en lucha por ver quién es mejor o quién tiene razón. Así, desde este estilo de comunicación es posible abordar lo que está pasando sin ponerse a la defensiva, aceptando desde la humidad las cosas que son necesarias modificar.

Nunca es tarde para conocerse a uno mismo y trabajar los aspectos del propio carácter que están generando conflictos en la relación de pareja y en nuestras demás relaciones. Poder mejorar nosotros mismos hace que la vida y los demás estén más disponibles y abiertos para compartir bienestar y alegría. Salir de la exigencia, dejar de pedirle a los demás y al mundo que cambien para entrar en nosotros mismos y hacer los cambios que queremos ver reflejados fuera. Entrar en nuestro corazón para desde el amor relacionarnos y vivir aportando y dando en vez de reclamando.

Las crisis que se nos presentan son momentos de bendición que si sabemos detectar nos traen una transformación muy profunda. Gracias a estas situaciones conflictivas tenemos la oportunidad de revisar aquello que nos impide disfrutar con mayor plenitud de nuestra vida con quien hemos elegido compartirla. Es importante buscar ayuda profesional competente cuando la pareja ya ha intentado pero no puede resolver los problemas por sí misma. El vínculo que establecen dos personas y lo que pasa en ese ámbito es responsabilidad de ambas, cómo lo cuidan, protegen y nutren. De la misma manera, es importante ver cuándo este mismo no aporta nada bueno sino que más bien es una fuente de sufrimiento y frustración para tener la fuerza de dejarlo y abrirse a otro tipo de vínculos. En este caso también se hace imprescindible la elaboración de lo ocurrido y qué parte de mis heridas y mi historia personal me ha llevado a tener este tipo de relación para no volver a repetir lo mismo con otra persona.

Desde la Terapia Gestalt te acompaño a superar la crisis que puedas estar atravesando y a darle un lugar al sufrimiento emocional, revisar los patrones de relación que te están llevando a perder la alegría y la plenitud en tu relación, encontrando maneras más saludables que están a tu alcance pero que no sabes cómo utilizar para sentirte en una relación más enriquecedora y más amorosa.

Verónica Civatti, terapeuta Gestalt en Barcelona (terapia individual, terapia familiar y terapia de pareja)