infancia y salud

¿Para qué hacer Terapia Gestalt?

¿Cómo puede ayudarme a sentirme mejor la Terapia Gestalt? Muchas personas antes de decidirse a comenzar terapia se hacen estas preguntas, la mayoría de ellas esperan hasta tocar fondo antes de hacerlo. Otras se dan cuenta un poco antes de que algo no está yendo bien en sus vidas, y que lo que están viviendo no está alineado con sus anhelos más profundos.

Dar el primer paso, dejarse acompañar por un terapeuta a veces no es fácil, pero es muy importante cuando se necesita ayuda poder pedirla. Lo cierto es que comenzar un proceso de Terapia Gestalt nos permite alinearnos más rápidamente con nuestra verdad profunda, siendo capaces de afrontar y resolver lo que nos está bloqueando el camino hacia la plenitud y el gozo.

Un buen terapeuta Gestalt acompañará este proceso sin interferir, más bien ayudando a que el paciente encuentre su ruta y sus respuestas. Y, puede hacerlo porque previamente ha hecho un trabajo terapéutico prolongado, comprometido, y lleva más tiempo mirando dentro de sí mismo y de las profundidades del ser humano. Así como de sus complejidades, sufrimientos, polaridades, anhelos, frustraciones, logros, fracasos, etc…

Todas las personas pasamos por estas etapas de crisis, momentos que aunque incómodos y dolorosos, desde la Terapia Gestalt son abordados como oportunidades para poder replantearnos nuestro camino. La riqueza está en poder darle un sentido nuevo a nuestra vida y comprender que el dolor cuando lo afrontamos nos orienta hacia cambios positivos si escuchamos profundamente sus mensajes.

Las causas de una crisis pueden ser infinitas: separaciones, duelo por la muerte de un ser querido, problemas laborales, de salud, de pareja, pérdidas económicas, traumas infantiles, y largos etcéteras. Estas situaciones nos hacen despertar, aparecen en nuestra vida a veces de manera inesperada y nos dan la oportunidad de practicar la introspección a través de un encuentro humano con un profesional que nos acompaña a través de los acontecimientos en los que nos vemos transitando.

Pedir ayuda para adentrarnos en nuestros aspectos que no comprendemos, querer vivir conscientes, no instalarnos en el victimismo, hacernos responsables para poder aceptar lo que nos trae la vida, por muy difícil que sea, es una muestra de madurez emocional.

 

¿Cómo elegir un terapeuta?

Lo más importante es la persona del terapeuta. Lo que sana es sentir que estoy acompañado por alguien que tiene toda su intención puesta en ayudarme, que me transmita confianza, que pueda sentir su apoyo, su empatía…Que pueda detectar que detrás de ese profesional preparado y con estudios, títulos y experiencia profesional, hay una persona honesta y dispuesta a tratar mi dolor con respeto y cuidado.

Es muy importante que sea alguien que haya transitado también por procesos dolorosos y atravesado un proceso terapéutico largo y profundo. Y, así pueda acompañarme y comprenderme además de tener las herramientas para orientarme hacia una vida cada vez más en paz con mi verdadero destino.

Desafortunadamente, gran parte de la Psicología y los profesionales que se dedican actualmente a ella se han posicionado en lugares soberbios, trabajando desde el poder y el prejuicio, repitiendo teorías caducas y abusando de la medicalización sin haberse adentrado seriamente en un proceso de transformación personal por lo que no ayudan ni aportan beneficio alguno a los que acuden a pedir ayuda.

Por lo tanto a la hora de elegir, es importante mirar que resuene con la persona, comprobar que el terapeuta al que acudo ha hecho su proceso terapéutico y a partir de allí comprometerme con el trabajo con paciencia y constancia. Así se podrán disfrutar de los cambios y recoger los frutos que da y el crecimiento que nos ha aportado y que nos durará para toda la vida.

Verónica Civatti, terapeuta Gestalt en Barcelona (terapia individual, terapia de pareja y terapia familiar)

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